Cuando el mundo pesaba y dolía,
tú eras el faro en mi oscuridad.
Con tus ojos de sol me decías:
"No hay prisa, vamos a caminar".
Las horas se pierden, el viento nos guía,
solo tú y yo, sin reloj, sin medida.
Y corrimos descalzas por la vida,
sin miedo al tiempo, sin despedida.
Eras mi casa, mi paz, mi abrigo,
mi amor eterno, mi mejor destino.
Saltando entre hojas doradas,
persiguiendo el eco del mar.
Cada paso era un cuento,
cada instante, un hogar.
Las horas se pierden, el viento nos guía,
solo tú y yo, sin reloj, sin medida.
Y corrimos descalzas por la vida
Y pasó el tiempo, y hubo despedida
Se derrumbó mi casa, bramó el dolor, perdí mi abrigo,
a mi amor eterno, a una parte de mi corazón
Ahora miro al cielo y sé que sigues aquí,
en cada brisa, en cada latir.
Aunque duela, aunque faltes,
sigues viva en mí.
Y la energía me lleve
cuando tenga que partir
Cruzaré el arco iris
para estar junto a ti
Son dos hocicos
los que me esperan allí.
Cada una lleva
pedacitos de mi
Y correremos de nuevo descalzas,
sin horas ni medida
No habrá más paso del tiempo
Ni tampoco despedida
Ni tampoco despedida