Yo le entregué todo, sin medias tintas,
Le di mi palabra como hombre de ley,
Pero esa mujer me partió en pedazos,
Y me dejó en ceros, sin nada que ofrecer.
Ya ni modo, ya no voy a querer,
Se me secó el alma de tanto perder,
Anduve bien clavado, bien de a madres,
Pero el amor nomás me supo a hiel.
Me acuerdo de sus ojos en la madrugada,
De sus manos tibias sobre mi piel,
Pero la mera neta es que ya se fue,
Y este pecho carga lo que no se ve.
Ya ni modo, ya no voy a querer,
Pa’ qué le busco si ya sé cómo es,
El destino es gacho cuando quiere serlo,
Y a mí me tocó perder otra vez.
Mis compas me dicen que le eche pa’delante,
Que no sea dejado, que hay más por ahí,
Pero uno no escoge dónde deja el alma,
Y la mía se quedó donde la perdí.
Ya ni modo, ya no voy a querer,
No es de rajón, es que ya no puedo creer,
Prefiero esta soledad que ya conozco,
Que andar sufriendo sin saber por qué.
Aquí me quedo con mi trago amargo,
Con mi acordeón y lo que fui ayer,
Porque la neta, ya lo tengo claro —
Parece que ya nunca voy a querer.