Cuentan en viejas historias, un amor que no murió,
Popocatépetl Iztaccíhuatl, leyenda de un amor sin un adiós.
En las tierras azules donde el volcán se alza,
Vive un guerrero valiente, que su princesa adora.
Bajo el cielo eterno y el sol de oro,
Prometió su amor, sin temor ni decoro.
Pero en la guerra llega una cruel noticia,
Su amada yace en sueño, cual nieve en cima sin prisa.
El corazón dividido en un mar de volcán,
El amor y la guerra, una historia sin igual.
Popocatépetl Iztaccíhuatl, siempre juntos en la historia,
Guardan el amor eterno, en la tierra y en la memoria.
Montañas que susurran, su promesa de estar,
Por siempre en el viento, en la luna y en el mar.
(en el mar) aaaaa
Ah, ah, ah aaaaaa
El guerrero no se doblega, por su amor y su deber,
Sube a la cima, con la esperanza de volverla a ver.
Pero la tierra tiembla, y la nieve empieza a caer,
Su alma en la cumbre, dispuesto a renacer.
La princesa duerme bajo la blancura eterna,
Mientras el héroe se convierte en roca entera
Paisajes humedecidos por el llanto y la pasión,
Un amor que trasciende, más allá de la razón.
Popocatépetl Iztaccíhuatl, siempre juntos en la historia,
Guardan el amor eterno, en la tierra y en la memoria.
Montañas que susurran, su promesa de estar,
Por siempre en el viento, en la luna y en el mar.
(en el mar) aaaaa
Ah, ah, ah aaaaaa
[solo de guitarra]
Y cuando el volcán ruge, y el trueno hace temblar,
Se dice que es su corazón, en un eterno ¡te amo!
Una historia de piedras, nieve y pasión,
De un amor en las alturas, sin condición.
Así en la tierra, su leyenda vive sin fin,
Popocatépetl y Iztaccíhuatl, eternos en el confín.
Un amor que desafía al tiempo y al viento,
Un amor divino, que nunca tendrá cimiento.