Tú no eres mía, lo sé muy bien
pero apareces y el mundo se ve
como un cuadro pintado en dorado,
como el cielo al caer.
No hay promesas, ni obligación,
pero tu risa tiene dirección
directo al centro de mi calma,
como el sol sobre mi piel.
Y aunque no hay etiquetas ni papel,
yo te guardo como se guarda la fe…
Eres como un atardecer,
que no se toca, pero se siente
como una estrella que al nacer
rompe la noche y la vuelve ardiente.
No te tengo, pero estás
como el ritmo que no se va,
brillas sin querer…
Tú, mi luz sin poseer.
Bailas sin miedo, sin dirección,
como si el viento diera la instrucción.
Y yo te miro desde lejos
con respeto y admiración.
No eres promesa, eres canción,
que suena libre en mi corazón.
No necesito encerrarte,
para llamarte inspiración.
Y aunque no te diga más que "hey",
sé que mi alma se alinea con tu ley…
Eres como un atardecer,
que no se toca, pero se siente
como una estrella que al nacer
rompe la noche y la vuelve ardiente.
No te tengo, pero estás
como el ritmo que no se va,
brillas sin querer…
Tú, mi luz sin poseer.
Y si algún día te vas,
seguirás como un compás
marcando cada paso de mi andar…
Eres como un atardecer,
que no se toca, pero se siente…
y aunque nunca seas mi bien,
yo te canto entre la gente.