Casa pa’ mi madre,
primer carro pa’ rodar,
la vida se pintó de oro,
sin saber cuánto iba a pagar.
Pero un día la muerte vino,
y me dejó sin respirar,
mi niña se fue al cielo,
y mi alma se fue detrás.
No era jefe ni el que mandaba,
solo peón de un huracán,
confundieron mi camino,
y el dolor me quiso tragar.
Coro:
Y ahí fue cuando el cielo
me empezó a quebrar la voz,
el Tormenta cayó de rodillas,
pero Dios me levantó.