Tus besos mi cuerpo recorrieron
Como la pólvora por el fuego encendida
Y al contacto mis sentidos se aturdieron
Que desataron su pasión;la reprimida.
Te llené de besos y caricias
Tus latidos se volvieron más intensos
Nuestras almas se quedaron complacidas
Y disipaste de mí mente los tormentos.
Cual tornado que con ímpetu recorre
Esparciendo lo que encuentra en su camino
Así fueron tus palabras de conforte
Que me salvaron con nobleza y con cariño.
Con el brillo de tus ojos de alabastro
Dibujé regocijado una rosa blanca
Simboliza el canto que me libró de un claustro
El himno que se entona cuando mi alma canta.
Un salmo glorioso que ha nacido en el cielo
Se entona al compás de los besos y las mieles
Que llenan mi corazón y dicen-ya no hay celo Y su música adorna tu cuerpo cual laureles.
Destellos y fragancias delinean tu cuerpo
Y volando entre las tiernas mariposas
De la alegría que siento ya no duermo
Y en mi alegría voy cortando rosas.