“¡Una viña que produce vino! Yo, Jehová, la protejo. La riego a cada momento. La protejo día y noche para que nadie le haga daño. No estoy furioso. ¿Quién se enfrentará a mí con matas de espinos y malas hierbas en la batalla? Las pisotearé todas y les prenderé fuego. Más bien, que esa persona se refugie en mi fortaleza. Que haga la paz conmigo; que haga conmigo la paz”.