Míster Yoggie
Te vi partir en la brisa,
aunque el sol aún brillaba,
mi mundo se desvanecía,
en la sombra de tu mirada.
Los recuerdos me atrapan,
susurros en la oscuridad,
cada risa, cada lágrima,
un eco de nuestra realidad.
Corazón roto, adolorido,
las piezas caen, no hay sentido.
Buscando en el silencio,
el latido que se ha perdido.
Cada noche es un desvelo,
cada día un nuevo duelo,
mi alma grita en el vacío,
sin ti, todo es un lío.
Camino por calles vacías,
las memorias son cadenas,
cada paso me recuerda,
lo que fue nuestra condena.
El café frío en la mesa,
tus risas llenan el aire,
pero ahora en esta soledad,
solo quedan sombras de un viaje.
Corazón roto, adolorido,
las piezas caen, no hay sentido.
Buscando en el silencio,
el latido que se ha perdido.
Cada noche es un desvelo,
cada día un nuevo duelo,
mi alma grita en el vacío,
sin ti, todo es un lío.
Pero sé que algún día,
la luz volverá a brillar,
y aunque hoy esté herido,
volveré a aprender a amar.
Cada lágrima es un paso,
cada herida es una lección,
y aunque hoy esté sufriendo,
renaceré con el corazón.
El tiempo pasa lento,
como un río que no fluye,
las memorias en mi pecho,
son fantasmas que no huyen.
Las estrellas siguen brillando,
pero ya no son las mismas,
sin ti, el cielo es un lienzo,
pintado en tonos de agonía.
Corazón roto, adolorido,
las piezas caen, no hay sentido.
Buscando en el silencio,
el latido que se ha perdido.
Cada noche es un desvelo,
cada día un nuevo duelo,
mi alma grita en el vacío,
sin ti, todo es un lío.
Aprendiendo a vivir sin ti,
con cada día que amanece,
aunque el amor se haya ido,
mi espíritu no se estremece.
Las cicatrices son recuerdos,
de un amor que fue sincero,
y aunque a veces me desgarre,
sé que aún hay vida en mi sendero.
Corazón roto, adolorido,
las piezas caen, no hay sentido.
Buscando en el silencio,
el latido que se ha perdido.
Cada noche es un desvelo,
cada día un nuevo duelo,
mi alma grita en el vacío,
sin ti, todo es un lío.
Así que guardaré mis sueños,
en el fondo de este mar,
y aunque hoy esté adolorido,
sé que aprenderé a volar.
Porque el amor, aunque duela,
es también un bello canto,
y aunque hoy mi corazón sufra,
renaceré en cada llanto.