Entre muros de sombra despierto,
en un jardín donde sangra la voz,
palabras rotas caen como espejos,
la noche me llama, me arrastra en su amor.
Ecos del silencio,
fuego en mi interior,
las sombras me cubren,
se quiebra mi voz.
En el monte de Alejandra me busco,
un refugio de sombra y cristal,
donde los versos se vuelven cenizas,
y la niña perdida no vuelve jamás.
Ecos del silencio,
fuego en mi interior,
soy ceniza y viento,
soy poema y dolor.
Y si mi voz se apaga en la noche,
que mi verso resuene en tu piel,
la poesía es la herida que late,
un conjuro que nunca se fue.
Ecos del silencio,
fuego en mi interior,
soy ceniza y viento,
soy poema y dolor.