Te fuiste temprano… y aún no caigo,
tremenda decisión, hermano, que tomaste aquel día amargo.
Mi corazón quedó hecho pedazos, quebrado,
pero tu nombre sigue firme, en el pecho tatuado.
Hoy te recordamos, en el alma te cargamos,
guerrero de la vida, siempre firme, nunca en vano.
Secretos compartidos, risas en la madrugada,
cómo duele, hermano, esa fecha desalmada.
(Estribillo)
Maldito ese día que cambiaste los lápices por herramientas,
solo por ayudar a la familia, por darles lo que sientas.
Hoy estás volando alto, libre como el viento,
pero en mi piel quedaste, sos mi eterno fundamento.
No es un adiós… es un hasta luego, hermanito querido,
porque sé que allá arriba también nos espera el destino.
(Verso 2)
Te imagino trabajando, siempre firme, siempre al frente,
con el alma solidaria que dejaba ver tu gente.
El barrio aún te nombra, la familia te presiente,
tu ausencia pesa fuerte… pero tu luz sigue presente.
A veces miro al cielo y siento que estás conmigo,
que tus pasos me acompañan y me cuidan del peligro.
La vida sin vos duele, pero llevo tu abrigo,
vos no te fuiste del todo… caminás conmigo.
(Estribillo)
Maldito ese día que cambiaste los lápices por herramientas,
solo por ayudar a la familia, por darles lo que sientas.
Hoy estás volando alto, libre como el viento,
pero en mi piel quedaste, sos mi eterno fundamento.
No es un adiós… es un hasta luego, hermanito querido,
porque sé que allá arriba también nos espera el destino.
(Outro)
Hermanito…
cuando Dios quiera que vuelva a cruzarte,
seguiremos rindiendo lucha, como siempre…
hasta luego.