Mi deseo creciendo por él,
crece dulce, lento, como miel en el aire.
Es azúcar quemando en la piel,
es un fuego difícil de calmar.
Cuando no te veo, mi amor,
el pecho se aprieta sin piedad,
sufro, tiemblo y agonizo de ansiedad.
Ahhh...
Mi cuerpo te llama otra vez,
mi mente solo sabe buscarte.
Eres deseo, mi forma de pensar.
Cuando cae la noche y estás lejos,
yo sé que mi mundo se acaba,
porque este deseo es solo mío,
y a solas mi alma te aclama.
Pienso en tus toques, amor,
en tu aroma flotando en el aire.
Siento celos, siento locura,
siento ganas de hablarte.
Necesito tu voz tan suave,
necesito tu mirada.
¿Será que te llamo y me entrego?
¿Pido que no tardes nada?
El Universo escuchó mi ruego,
y selló este querer.
Pienso en él a cada instante del amanecer.
Ahhhh...
Mi cuerpo quema por ti,
mi alma solo sabe llamarte.
Eres la llama que me atrapa, amor,
mi pecado, mi altar para adorarte.
Y cuando dices mi nombre,
siento el mundo girar…
Porque mi cuerpo es tuyo,
y a ti siempre voy a regresar.