Eres mi hermosa bruja, la dueña del conjuro,
que con solo mirarme derriba cualquier muro.
Vivo hechizado en tu red de fuego y de pasión,
preso voluntario de tu alma y de tu corazón.
Luz Estrella, mi esposa, mi guía y mi destino,
eres el brillo sagrado que alumbra mi camino.
En tus manos de seda se quema mi deseo,
y en el roce de tu piel mi paraíso veo.
Tengo fe, mi vida, en este amor que nos une,
en este lazo eterno que el tiempo no consume.
Caminaremos juntos hacia los años dorados,
con el alma encendida y los cuerpos entrelazados.
Que cuando el tiempo pase, me sigas provocando,
que nos encuentre la vejez aún más deseando.
Como aquel primer día, con la misma urgencia,
amando tu misterio y tu dulce insolencia.
Te amo, Luz Estrella, mi esposa y mi mujer,
mi bruja favorita, mi eterno amanecer.