Siempre venías con palabras dulces,
pero en realidad venias a romperme el alma.
Me juraste amor eterno y nada era cierto.
Solo de mí te reías cada vez que me tenías, mientras me hacías el amor fingías que me querías.
Siempre tratabas de convencerme
para realizar tu plan que era tu suerte, dejándome destrozada, no fuiste de palabras, que mala suerte la mía.
Ya todo acabó, si dolía como te quería
ya no me dueles, mi herida ya sanó.
Me hiciste ser una mentira y si soy una mentira
te doy las gracias por ser la mujer quien soy,
que ahora te devuelve tus propias mentiras.
que un dia destrosaron mi corazón.
Ahora di que nunca te ame,
porque será parte también de tus mentiras.