Me encontraste en medio del ruido,
con el alma envuelta en un suspiro.
Tus pasos calmaron mi abismo,
pero el miedo aún me duerme el brillo.
Un abrazo suave y con mirada al piso,
sin fuerzas, pero sin estar vacío.
¿Lo sentiste? Era todo lo que soy,
guardado en silencio, pidiendo tu voz.
No sé hablar de lo que siento,
pero te juro, estoy intentando.
Si pudieras mirar más lento,
verías lo que estoy ocultando...
Tantas cosas por decirte
y tan pocas salen de mi boca.
Deberías aprender
a leer mis ojos cuando te miro.
Mi amor no grita, no se nota,
pero vive en cada gesto cuando te respiro.
Te pienso más de lo que admito,
cada noche es un poema no escrito.
Y aunque callo lo que me devora,
te amo, aunque no encuentre las palabras ahora.
No es cobardía, es que me cuesta
abrirme sin saber si tú te quedas.
Hay un temblor detrás de mi defensa,
y mil te amos que no salen por vergüenza.
Tantas cosas por decirte
y tan pocas salen de mi boca.
Deberías aprender
a leer mis ojos cuando te miro.
Mi amor no grita, no se nota,
pero vive en cada gesto cuando te respiro.
No me pidas versos con rima perfecta,
mi amor es torpe, pero real, sin caretas.
Y cuando te abrazo así, sin fuerza y sin ruido,
es mi alma entera, temblando contigo…
Tantas cosas por decirte
y tan pocas salen de mi boca.
Pero si aprendes a mirar
mis ojos cuando te tocan,
entenderás que en cada latido
yo te elijo, aunque no lo diga en voz alta.