(Verso 1)
Tu nombre se disuelve en el silencio,
Como un eco en la pared vacía.
Esta despedida no es mi sentencia,
Es el grito que mi amor temeroso hacía.
Saber que no serás más mi luz de mañana,
Es tragar sal en una altura lejana,
Donde las viejas promesas aún se aferran.
(Pre-Coro)
Dijeron que fui un juego, una señal fugaz,
Y el rencor se coló en mi diseño de paz.
Oh, luché contra los susurros, mas el daño ya estaba hecho.
La sombra cruel resultó ser más fuerte que el sol en el techo.
(Coro)
¡Oh, qué doloroso fue ver nuestro futuro romperse,
Convertirse en polvo por el bien de una mentira!
Me voy ahora, mi amor, no porque ya no me importe,
Sino por huir de la tortura de esta vana y eterna mira.
Te estoy soltando, nos estoy liberando.
Este es el último verso de despedida que estoy mandando.
(Verso 2)
Te amé sin límites, sin medida o duda,
Con una fe que el tiempo jamás pudo dejar muda.
Pero las voces de extraños se hicieron la causa principal,
Derribando nuestro mundo con su veneno fatal.
Veo la casa que construimos, tan dulce y tan pura,
Demolida por la malicia que no tuvo cura.
(Pre-Coro)
Dijeron que fui un juego, una señal fugaz,
Y el rencor se coló en mi diseño de paz.
Oh, luché contra los susurros, mas el daño ya estaba hecho.
La sombra cruel resultó ser más fuerte que el sol en el techo.
(Coro)
¡Oh, qué doloroso fue ver nuestro futuro romperse,
Convertirse en polvo por el bien de una mentira!
Me voy ahora, mi amor, no porque ya no me importe,
Sino por huir de la tortura de esta vana y eterna mira.
Te estoy soltando, nos estoy liberando.
Este es el último verso de despedida que estoy mandando.
(Puente)
Intenté alcanzarte, pero cerraste cada puerta.
Ahora la esperanza en mi corazón ya no soporta más.
Le digo adiós a tu tacto y a tu sonrisa cierta,
Al refugio que encontré en tus ojos, tras las veredas.
Mi corazón se rompe lento, pero es lo que debo hacer,
Liberaré mi alma, pero te seguiré queriendo.
(Coro)
¡Oh, qué doloroso fue ver nuestro futuro romperse,
Convertirse en polvo por el bien de una mentira!
Me voy ahora, mi amor, no porque ya no me importe,
Sino por huir de la tortura de esta vana y eterna mira.
Te estoy soltando, nos estoy liberando.
Este es el último verso de despedida que estoy mandando.
(Outro)
Sé feliz, mi amor, aunque a mi alma le duela sangrar.
Me quedo con el inmenso amor... la orden final.
Un "te quiero" que no tiene retorno.
Adiós... por lo que pudo haber sido eterno.