Renunciaría
a todas las vidas posibles.
Por una sola contigo,
eso es lo que pido.
No quiero joyas,
ni diamantes.
Solo el brillo de tus ojos,
que opaca el brillo de los diamantes.
Fueron muchas penas,
muchas noches sin dormir.
Solo hablándole a Dios,
pa’ que volvieras aquí.
Porque desde que te fuiste,
nadie ocupa tu lugar.
Y aunque el tiempo siga corriendo,
te sigo esperando en el mismo lugar.
Verso 2
Mírame y dime de una vez,
que no me quieres volver a ver.
Lo entenderé,
y me marcharé.
Pero no cumpliré mi palabra,
porque volveré a buscar
la forma de tenerte otra vez,
aunque no me quieras volver a ver.
Tal vez regalándote mil diamantes,
aceptes volverme a ver.
Pero sé que ni el oro del mundo
comprará lo que dejé perder.