Dices que me amas con los puños cerrados
Y yo te perdono con los ojos vendados.
Es un baile lento sobre cristales rotos,
Buscando el reflejo de lo que fuimos nosotros.
Me pides perdón con sabor a mentira,
Y el aire me falta cuando tú me miras.
Eres el incendio que yo misma encendí,
La cárcel de oro donde me perdí.
Porque tus besos son de sal sobre la herida,
Una salida en falso, una calle sin salida.
Me elevas al cielo para dejarme caer,
Y yo, como idiota, te vuelvo a creer.
Es este **amor de mercurio, amor de metal**,
Que me quema las venas y me hace sentir mal.
Es un círculo vicioso, un laberinto sin luz,
Donde mi única condena siempre has sido tú.
Mátame despacio con tu lengua de fuego,
Que ya no distingo el amor de este juego.
¡Qué maldición!
Besar el veneno de tu corazón.
Ya borré tus mensajes, pero me sé tu voz,
Somos un desastre diseñado para dos.
Tú rompes la calma, yo recojo los trozos,
Nos hundimos juntos en pozos fangosos.
Me dices "lo siento" y me quitas la ropa,
Como si el deseo curara la copa
De hiel y de sombra que me das a beber,
¿Cuándo será el día que te deje de ver?
Ni contigo, ni sin ti.
Es un infierno vivir así.
Me desarmas, me rompes, me vuelves a armar,
Me enseñaste que "querer" es lo mismo que "llorar".
**¡YA NO MÁS!**
Es este **amor de mercurio, amor de metal**,
Que me quema las venas y me hace sentir mal.
Es un círculo vicioso, un laberinto sin luz,
Donde mi única condena siempre has sido tú.
Mátame despacio con tu lengua de fuego,
Que ya no distingo el amor de este juego.
¡Qué maldición!
Besar el veneno de tu corazón.
Dulce veneno...
Amargo destino...
Suéltame la mano.
Déjame en el camino.
Adiós.