Son las tres y algo de la mañana
y no queda valor pa’ ser prudente,
le reclamo a la botella tu distancia
y al recuerdo por seguir tan vigente.
No te tuve en la agenda ni en la cama
como se tiene lo que es permitido,
pero fuiste el error que más se antoja
y el “si me rindo” que nunca me he dicho.
Te bebí sin brindarte futuro,
me bebiste sabiendo el final,
nos juramos verdades a medias
pa’ no hacernos culpables de más.
(Coro)
No éramos nada y lo éramos todo
cuando el mundo apagaba su ruido,
me aprendí de memoria tu sombra
porque amarte de frente era un delito.
Si la vida nos quiso de paso
yo no supe bajarme a tiempo,
hay amores que no hacen historia
pero dejan borracho el recuerdo.
Las promesas no dichas se oxidan
como balas guardadas sin disparar,
yo te quise con miedo y con hambre
y tú con prisa por no fallar.
Hoy me sobran las ganas de hablarte
y me falta el derecho a llamar,
me persigno antes de recordarte
porque aún duele como pecado mortal.
(Coro final)
No éramos nada… y qué injusticia,
si en tus brazos perdí la razón.
No hubo fechas, ni fotos, ni acuerdos,
pero sí un corazón en comisión.
Si algún día preguntas por mí,
diles que sigo, pero vencido,
que el trago no me quitó tu nombre
nomás me enseñó a decirlo bajito.