En la oscuridad la muerte me acecha,
sombras me persiguen, la calma se estrecha,
el pecho me aprieta, la vida me arremete,
y cada amanecer me despierta otro retrete.
Mi pana cayó, lo devoró el cáncer,
luchó con el alma, su dolor fue un trance,
y el mío avanza, la mente no descansa,
pregunto si mi culpa fue quien me lanza.
Padre, si fallé, muéstrame la salida,
que el laberinto aprieta, consume mi vida.
Las sombras me rodean, pirañas hambrientas,
buscan el alma que aún se alimenta.
¿Será penitencia o simple condena?
Este peso eterno que el pecho almacena.
El sistema babilónico me quiere sin fe,
pero sé que en mi carne el espíritu arde otra vez.
Me dejo arrastrar al fondo del abismo,
y en la negrura encuentro el bautismo.
Le beso la frente a la muerte burlona,
le digo: “no es mi hora, mi alma aún razona”.
Las sombras me envuelven, pero no me atrapan,
soy fuego en las venas, mis miedos se escapan.
De esa oscuridad me levanto con calma,
descubro razón, rescato mi alma.
Yah bless mi life, mi espíritu still strong!
No Babylon can tek mi soul, mi come from Esmeraldas town!
Mi fight di system, mi nuh bow down,
mi rise from da ashes like lion crown.
Inna darkness mi see light, mi chant fi survive,
Jah guide mi walk, di death cyaan drive.
Mi body sick but mi spirit alive,
Esmeraldas mi roots — dat’s why mi thrive!
Desde Esmeraldas siento el sol y su fe,
la brisa del mar me recuerda quién sé.
La muerte me acecha, la miro de frente,
le digo tranquilo — “no es el momento, gente.”
De las aguas salí, entre sombras y sal,
mi pecho respira, mi alma coral.
Porque aunque sé que un día el reloj me repite,
hoy vivo libre, y la muerte me invita…
pero yo no la sigo, mi voz resiste, mi fuego persiste. 🔥