Yeah, yeah…
Desde que te vi, mami…
Supe que tenía que quedarme…
Medellín, prende la luz…
Aterrizo en Medellín sin saber ni qué decir,
Solo un café pa’ despertar y de una te vi venir.
Me hablabas rápido, mami, yo no entendía na’,
Pero ese riso tuyo dijo todo sin hablar.
Tú corrigiendo mis palabras, yo siguiendo tu compás,
Y aunque mi acento te mataba, tú querías un poquito más.
Cada día yo volvía pa’ inventarme una razón,
Pero era verte a ti lo que marcaba mi misión.
Y entre tu mundo y el mío,
Mira cómo nos fluye el destino.
Aunque no hable perfecto,
Tú me entiendes el latido.
Entre tus palabras y mis ganas,
Construimos un puente de almas.
Yo cruzo tu mundo sin miedo,
Pa’ quedarme cerquita de tu cielo.
Mami, tú eres fuego que me llama,
Yo aprendo tu idioma en tu cama.
Y aunque vengo de tierras lejanas,
Tu corazón me dice: “Quédese, parce, que aquí se ama”.
Me llevaste por la 13, música en cada color,
Me enseñaste “bacano”, “parce”, y a vivir con más sabor.
Yo te hablaba despacito pa’ no equivocarme más,
Y tú me dabas ese beso cuando ya no daba más.
En el Cerro, atardeciendo, te lo dije sin temblar:
“Yo quiero entenderte toda, no solo para besar.”
Y tú sonreíste lento, mami, como quien ya lo sabía,
Que el extranjero se quedaba… por ti, por tu energía.
Y entre tu mundo y el mío,
Mira cómo nos fluye el destino.
Aunque no hable perfecto,
Tú me entiendes el latido.
Entre tus palabras y mis ganas,
Construimos un puente de almas.
Yo cruzo tu mundo sin miedo,
Pa’ quedarme cerquita de tu cielo.
Mami, tú eres fuego que me llama,
Yo aprendo tu idioma en tu cama.
Y aunque vengo de tierras lejanas,
Tu corazón me dice: “Quédese, parce, que aquí se ama”.
Baby, yo cancelé el vuelo,
Porque contigo to’ tiene sentido.
Si tú eres mi norte, mi cielo,
Quédate conmigo, yo me quedo contigo.
Entre tus palabras y mis ganas,
Nuestro amor ya no tiene fronteras.
Aunque soy un extraño que llegó sin nada,
Tú me hiciste sentir que esta tierra es la mía entera.