[INTRO – Piano de cola íntimo + cuerdas largas. Requinto acústico hace un motivo descendente reconocible desde el segundo 3]
He aprendido que la cuna es territorio incierto,
y el último aliento, una marea sin voz;
que vivir es habitar un cuarto abierto,
donde uno mismo aprende a ser su sol.
Llegamos solos, aunque el mundo nos nombre,
amamos sabiendo que nada es total;
por más que alguien sostenga nuestro hombro,
cada paso final se da en soledad.
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[VERSO 1 – Entra bajo eléctrico cálido. Voz cercana, fraseo largo con melismas sutiles al cierre]
Buscamos en las palabras lo que somos,
pero el decir se queda a medio andar;
hablamos hasta quedarnos sin asombro
y vuelve el anhelo a preguntar.
Puedes tener la casa siempre llena,
o un abrazo fiel al despertar;
al cerrar los ojos, nace la escena
donde nadie más puede entrar.
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[PRE-CORO – Suben violines, percusión contenida. Preparación emocional]
Y ahí comprendo, sin pedir razones,
que hay silencios que saben más de mí;
no es tristeza, es aceptar las estaciones
de este viaje que no aprendí a compartir.
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[CORO – Explosión emocional. Bronces suaves, batería completa. Coro alto, frase identitaria repetible]
Somos islas que se piensan en la noche,
corazones hablando sin hablar,
aunque el mundo nos junte y nos nombre,
cada quien se aprende a acompañar.
[Repetir última línea – falsete breve]
Cada quien se aprende a acompañar…
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[VERSO 2 – Baja intensidad. Requinto protagonista con respuesta vocal]
Qué paradoja tan humana y cierta:
no se puede huir de quien fuimos ayer;
la memoria nunca cierra su puerta,
y el recuerdo insiste en volver.
No se borra el rostro ni la escena,
ni la voz que nos supo nombrar;
somos relatos buscando su manera
de no dejarnos naufragar.
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[PUENTE – Solo de guitarra española + pad atmosférico. Voz casi hablada, muy Sabina]
Tal vez vivir sea este ejercicio:
mirarse sin miedo, sin disfraz;
saber que ni el tiempo ni el destino
negociarán lo esencial.
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[CORO FINAL – Más alto. Coros doblados. Bronces abiertos]
Somos islas que se piensan en la noche,
pero el canto nos vuelve a unir;
estar a solas no rompe el nombre
cuando el alma decide seguir.
[Ad-libs finales – melismas abiertos]
Seguir… seguir…
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[OUTRO – Piano solo + cuerdas. Última nota suspendida]
Bendita esta verdad tan sencilla:
estar contigo, aun cuando soy yo.