La lluvia cae, fría y suave,
como lágrimas que el alma lava.
Soledad me abraza, un manto gris,
pero en el dolor, la vida vislumbra.
El amor, un fuego que a veces hiere,
deja cicatrices, un recuerdo que duele.
Calidez busco, en un abrazo distante,
un rayo de sol en la noche constante.
Y aunque la lluvia moje mi piel,
y el viento sople, mi canto revela.
Sufrimiento y dicha, un mismo camino,
en la danza del agua, encuentro mi destino.
Cada gota trae historias olvidadas,
susurros de risas, de almas cansadas.
En el eco del agua, escucho el latido,
de corazones que buscan un abrigo.
La vida es un río, fluyendo sin prisa,
con sus giros y vueltas, siempre en la brisa.
Caminos inciertos, decisiones que pesan,
en cada paso, nuevas lecciones se expresan.
La lluvia cae, limpia y serena,
lavando mi alma, purificando mi pena.
Y en cada gota, una historia se cuenta,
de amor, soledad, una vida que afronta.
Así, bajo el cielo, me dejo llevar,
en el murmullo del agua, aprendo a amar.
Las sombras se disipan, la luz va brotando,
en el abrazo de la lluvia, sigo soñando