(Verso 1)
Luna, fuiste testigo de mis lágrimas,
cuando su adiós me dejó sin esperanza.
Te confié mis secretos, mi soledad,
mientras su recuerdo no dejaba de sangrar.
(Verso 2)
Tú bajabas estrellas pa’ darme consuelo,
iluminabas mi camino en medio del duelo.
Fuiste refugio cuando no pude más,
y en tu silencio aprendí a llorar.
(Coro)
Siempre le contaré a la luna lo mucho que lo amé,
aunque en su mundo ya no exista mi querer.
Luna, guárdame este amor en tu eternidad,
porque en la tierra nadie lo sabrá cuidar.
(Verso 3)
Cuántas madrugadas me escuchaste suplicar,
que me regresara, que volviera a mi mirar.
Pero su silencio me enseñó la verdad,
que hay amores que se quedan sin final.
(Coro)
Siempre le contaré a la luna lo mucho que lo amé,
aunque en su mundo ya no exista mi querer.
Luna, guárdame este amor en tu eternidad,
porque en la tierra nadie lo sabrá cuidar.
(Puente – suave)
Y si lo ves cruzar tu cielo,
dile que aún vive en mis anhelos.
Que aunque la vida me obligue a callar,
mi corazón no lo deja escapar.
(Coro Final – más intenso)
Siempre le contaré a la luna lo mucho que lo amé,
aunque su recuerdo me destruya otra vez.
Luna, sé testigo de esta realidad,
que lo amé con el alma… y no regresará.