Daniel miró al cielo, soñando despierto,
Mister Niño a su lado, riendo en el viento.
Dos almas errantes, buscando un lugar,
donde el mundo no duela, donde puedan amar.
Y aunque la noche susurre secretos,
su amor brilla fuerte, más alto que el miedo.
Daniel y Mister Niño, historia sin final,
en cada mirada, un mundo por crear.
No hay sombra que apague su luz al brillar,
el amor es eterno si es de verdad.
Las voces ajenas quisieron callarlos,
pero su risa es un eco sagrado.
No hay reglas escritas en este universo,
solo latidos contando un verso.
Y aunque la noche susurre secretos,
su amor brilla fuerte, más alto que el miedo.
Daniel y Mister Niño, historia sin final,
en cada mirada, un mundo por crear.
No hay sombra que apague su luz al brillar,
el amor es eterno si es de verdad.
Que el viento los guíe, que el río los cante,
dos nombres grabados en cada instante.
No hay tiempo ni espacio que pueda borrar
lo que en el alma se queda a morar.
Daniel y Mister Niño, promesa inmortal,
el sol en sus manos, la luna en su andar.
No hay sombra que apague su luz al brillar,
el amor es eterno si es de verdad.
Esta versión tiene un aire