En la vasta llanura de sueños realizados,
Cabalgan juntos, unidos en pasos entrelazados.
Luis Humberto Guillén con amor y emoción,
A sus fieles compañeros rinde honrosa canción.
Calcetín y El Ruso, nobles y leales,
A su lado en cada ruta, en los paisajes reales.
Recorren campos de libertad y de esplendor,
Donde la naturaleza se viste de amor.
¡Que sigan los sueños al compás de los cascos,
Luis Humberto Guillén Nava abogado, padre y compañero,
Que la dicha de los caballos sea tu eterno lucero.
La gracia y la fuerza de esos seres divinos,
Inspiran al corazón con cálidos destinos.
La amistad entre hombre y caballo se forja,
En un lazo de eternidad que el tiempo abroja.
En cada galope, en cada abrazo,
Se renueva la hermosura de su lazo.
Que los sueños se eleven con nobleza,
Que la armonía y elegancia sean su riqueza.
Cada momento compartido es un tesoro inmenso,
Entre Luis Humberto y sus amigos en intenso.
En la danza eterna entre hombre y corcel,
Se entrelazan lazos que nadie deshace al tropel.
Que la pasión por los caballos jamás se desvanezca,
En la senda de la vida que el amor embellezca.
Que en cada latido, en cada relincho,
Se perciba la grandeza de tan maravilloso nicho.