Ay báilala, báilala en la esquinita,
que suena la pandereta y la calle se agita.
Ay súbela, súbela que ya se siente el son,
que esto es plena pa’ mi isla y pa’ mi corazón.
Llegó la noche calientita,
y el tambor ya se escucha en la placita.
La gente baja con la sonrisita,
porque en PR no hay pena que no se quita.
Traigo mi pandereta afiná,
la güira suena y nadie quiere parar.
Los chamaquitos ya quieren bailar,
y hasta la doña se empieza a soltar.
Ay báilala, báilala en la esquinita,
que suena la pandereta y la calle se agita.
Ay súbela, súbela que ya se siente el son,
que esto es plena pa’ mi isla y pa’ mi corazón.
Ella llegó moviéndose sabroso,
tumbao de reina y ritmo poderoso.
Me dijo: “papi, acércate un poquito,
que esta plena pide darse un traguito”.
Yo la seguí con pasito cortito,
pero ella cambia y me pone rapidito.
Y mientras canto este coro bonito,
la noche entera se vuelve un gritito.
Ay báilala, báilala en la esquinita,
(repicando… repicando…)
que suena la pandereta y la calle se agita.
(suavecito… pegadito…)
Ay súbela, súbela que ya se siente el son,
que esto es plena pa’ mi isla y pa’ mi corazón.
La plena es fuego, cultura y vida,
la que en la isla nunca se olvida.
Si estás bailando, no pares, mi hermano:
que en Borinquen siempre estamos en pleno!