La noche cae lento,
guitarra y pensamiento,
me quedo viendo el techo
pensando en los míos, lejos.
La casa no está vacía
pero se siente igual,
faltan risas, faltan voces,
faltan los de verdad.
Mis padres en mi mente,
consejos que no se van,
me enseñaron a ser fuerte
sin decirme “te quiero” más.
Mis hermanos en la sangre,
aunque el rumbo cambió,
cada quien va en su camino
pero el lazo no se rompió.
¿Dónde están los míos ahora
cuando pega la ansiedad?
cuando la noche pregunta
lo que el día no quiere hablar.
Trabajo y sigo firme,
no me dejo caer,
pero hay cansancios que no sanan
aunque amanezca bien.
Y mis hijos…
mi razón y mi motor,
aunque no los tenga cerca
los cargo en el corazón.
Por ellos sigo adelante,
aunque me quiera quebrar,
porque un padre no se rinde
aunque duela no abrazar.
¿Dónde están los míos ahora
si el reloj no da perdón?
daría todo por un rato
sin medir tiempo ni razón.
No le reclamo a la vida,
sé que así tenía que ser,
pero hay amores que pesan
cuando no los puedes ver.
Si algún día escuchan esto
quiero que sepan bien:
todo lo que hago en silencio
es por ustedes también.
Donde estén los míos,
ahí está mi lugar,
aunque el camino sea largo
no los dejo de amar.