Gritan tus fantasmas en mi habitación,
y cada latido me rompe un poco más.
Me arrastro entre cenizas de lo que fuimos,
sangrando memorias que no saben morir.
Y grito tu nombre,
en un vacío que no escucha,
me pierdo en tus sombras,
soy el eco de tu culpa.
No hay regreso, no hay perdón,
sólo ruinas en mi voz.
Te llevaste el aire, me dejaste el dolor,
y aunque duela, sigo buscando tu calor.
Entre las estrellas, tu imagen se desvanece,
pero en mis venas, el recuerdo aún me perece.
Y grito tu nombre,
en un vacío que no escucha,
me pierdo en tus sombras,
soy el eco de tu culpa.
No hay regreso, no hay perdón,
sólo ruinas en mi voz.
Y no hay forma de olvidar,
no hay forma de dejar de amar,
aunque todo se fue a acabar,
te llevo dentro, no puedo escapar.