Ezequiel caminaba con su propio compás,
buscando un rumbo, sin mirar atrás.
Diana soñaba con un cielo más claro,
un amor sincero, un refugio raro.
Eran dos historias, dos mundos aparte,
esperando el momento de encontrarse.
Y el destino juntó a Ezequiel y a Diana,
dos amores que hoy son una sola mañana.
Donde él es la fuerza y ella es la calma,
dos almas que se entregan el alma.
Un amor escrito en el viento, sin final,
un universo propio, único y real.
Ahora en la risa de ella, él encuentra su hogar,
y en la mirada de él, ella vuelve a empezar.
Construyen un mundo con cada detalle,
para que su amor nunca se calle.
Ya no hay dos caminos, solo un sendero,
un amor valiente, puro y verdadero.
Porque el destino juntó a Ezequiel y a Diana,
dos amores que hoy son una sola mañana.
Donde él es la fuerza y ella es la calma,
dos almas que se entregan el alma.
Un amor escrito en el viento, sin final,
un universo propio, único y real.
Que no importan las tormentas, ni el tiempo que vendrá,
si están juntos, tienen todo, no necesitan más.
Es el pacto silencioso de una simple mirada,
una vida que florece, sin pedir nada.
Y así vivirán por siempre, Ezequiel y Diana,
convirtiendo cada día en una nueva mañana.
Donde él es la fuerza y ella es la calma,
dos almas que se entregan el alma.
Un amor eterno, sin principio ni final,
su universo propio, único y real.