Intro)
[Solo de guitarra acústica melancólico]
(Verso 1)
Ya no busques el eco de mis pasos
en el pasillo de esta casa vacía.
Te llevaste el fuego, pero olvidaste los pedazos
de la calma que antes nos pertenecía.
(Verso 2)
No me pidas perdón con la mirada baja,
que el perdón no remienda una tela rota.
Tu amor fue una apuesta donde siempre tuve ventaja...
hasta que el aire se volvió derrota.
(Pre-Coro)
[Creciendo en intensidad]
Y ahora que el silencio es mi único abrigo,
ya no reconozco lo que fui contigo.
(Coro)
[Voz potente y desgarrada]
¡No queda nada!
Ni el rastro de un nombre, ni un nudo en la voz.
¡Se apaga la llama!
Que el tiempo se lleve lo que fue de los dos.
Soy el puente que cruzas y luego quemas,
la tinta que borra todos tus dilemas.
¡No me debes nada!
Y yo... ya no te espero más.
(Verso 3)
[Guitarra rítmica fuerte]
Aprendí a caminar con las manos vacías,
a morder el polvo y sacarle sabor.
Ya no cuento las horas, ni espero tus días,
me volví mi propia dueña, mi propio rigor.
(Puente)
[Notas altas, clímax emocional]
¡Libre! Como el humo que se escapa al cielo.
¡Libre! Como el frío que congela el suelo.
Ya no soy tu sombra...
¡Ya no soy tu suelo!
(Coro)
[Máxima potencia vocal]
¡No queda nada!
Ni el rastro de un nombre, ni un nudo en la voz.
¡Se apaga la llama!
Que el tiempo se lleve lo que fue de los dos.
(Outro)
[Final lento, solo guitarra]
Hoy soy la luz... que tú mismo apagaste.
Hoy soy la paz... que nunca encontraste.
[Susurro]
Ya no me debes nada.
[Fin]