INTRO
Dicen que el corazón siempre acaba cobrando,
y el mío ya va en números rojos…
No sé si irme pa’ siempre,
o quedarme pa’ hundirme más en lo que siento.
VERSO 1
Ya no puedo más, traigo el alma hecha pedazos,
ganas de largarme lejos pa’ no mirarla ni un rato.
O decirle de una vez lo que me quema por dentro,
arriesgar la vida mía, matrimonio y sentimiento.
Cuando pasa por mi lado se me nubla la razón,
mi mirada la persigue como imán sin control.
Tiene un brillo que carcome todo intento de olvidarla,
y aunque intente hacerme fuerte, la emoción siempre me gana.
PUENTE
Su perfume es esa trampa, dulce, suave, envenenada,
como brisa que me nombra cuando no espero nada.
CORO
Me tiene loco, atrapado en su belleza silenciosa,
en la risa que desarma mis defensas orgullosas.
Quisiera hablarle, soltar todo lo que llevo en la garganta,
pero tiembla mi destino, y mi vida se me atranca.
Entre el fuego de su encanto y la culpa que me mata,
soy un preso de sus pasos… aunque nunca diga nada.
VERSO 2
Cada día que la miro me derrumbo un poco más,
quiero huir de esta locura, pero no encuentro la paz.
No soy santo, soy humano y me ganó la tentación,
ese amor que nunca tuve es el que más me dominó.
Y en silencio me consumo recordando su presencia,
su perfume se me queda y me altera la conciencia.
No sé si es castigo o karma lo que me tocó vivir,
pero ella es ese deseo que no quiere desistir.
OUTRO
Si algún día saco el alma y confieso lo que siento,
que el destino decida si fue un error o un intento.
Mientras tanto sigo terco, escondido en mi tormento,
enamorado sin permiso… perdido en su movimiento.