[Introducción]
Una carta al hombre que le doy la mano a mi hija.
Le he dado todo, la he consentido con amor.
Le he dado todo, todo lo que siempre quiso, todo lo mejor.
He estado ahí para escucharla.
He estado a su lado.
Desde sus inicios, le he enseñado a vivir o morir.
El hombre que ocuparía mi lugar en su vida.
El hombre que la tomaría de la mano,
que le abriría las puertas,
que escucharía sus problemas,
que la trataría como la reina que es.
[Estribillo]
Pensé que sabías que ninguna baratija serviría.
Ninguna mentira susurrada bastaría.
He estado ahí desde sus inicios,
enseñándole lo que se necesita.
Para el hombre que ocupará mi lugar.
[Estribillo]
Pensé que sabías que ninguna baratija serviría.
Le enseñé bien.
Sé que te has tomado el tiempo de abrirte paso entre las puertas de su corazón.
Así que no soy yo quien debe verla,
Sino la futura reina de tu vida.
Solo prométeme amarla incondicionalmente.
Solo quería darles la bienvenida a nuestro nuevo hijo y nieto a la familia.
Pronto llegará el día en que camine hacia el altar de la mano de mi bebé, mi hijo.
Llegará ese momento en que te dé la mano y te conviertas en el hombre que sienta mis pies.
Un momento que hará llorar a su madre, lágrimas de felicidad, no de tristeza,
porque en esta vida. El uno al otro es todo lo que tendrán.
Así que a medida que crezcan juntos, no teman.
Por siempre tu papá siempre estará aquí.
[Puente]
Una carta al hombre que le doy la mano a mi hija.
Le he dado todo, la he consentido con amor.
Le he dado todo,
todo lo que siempre quiso, todo lo mejor.
He estado ahí para escucharla.
He estado a su lado.
Desde sus inicios, le he enseñado a vivir o morir.
El hombre que ocuparía mi lugar en su vida.
El hombre que la tomaría de la mano,
que le abriría las puertas,
que escucharía sus problemas,
que la trataría como la reina que es.
Pensé que sabías que ninguna baratija serviría.
Ninguna mentira susurrada bastaría.
He estado ahí desde sus inicios.
Enseñándole lo que se necesita.
Para el hombre que ocupará mi lugar.
Pensé que sabías que ninguna baratija serviría. Le enseñé bien.
Sé que te has tomado el tiempo de abrirte paso entre las puertas de su corazón.
Así que no soy yo quien debe verla,
Sino la futura reina de tu vida.
Solo prométeme amarla incondicionalmente.
Solo quería darles la bienvenida a nuestro nuevo hijo y nieto a la familia.
Pronto llegará el día en que camine hacia el altar de la mano de mi bebé, mi niña.
Llegará ese momento en que te dé la mano y te conviertas en el hombre que sienta mis pies.
Un momento que hará llorar a su madre, lágrimas de felicidad, no de tristeza.
Porque en esta vida.
El uno al otro es todo lo que tendrán.
Así que, a medida que crezcan, juntos no tengan miedo.
Para siempre, tu papá siempre estará aquí.
[Estribillo final]
[Outro]