Eres como el vino,
un trago que me desnuda el alma.
Tu mirada es mi destino,
y en tus labios encuentro calma.
Esa piel que me enloquece,
es mi adicción, mi pecado.
Y aunque sé que me fallece,
contigo estoy condenado.
Dime que no es tarde,
que aún puedo salvarme.
Pero si es en tu cama,
prefiero ahogarme.
Eres mi veneno,
el fuego que quema lento.
En tus brazos me desvelo,
y en tu amor me descompongo.
Eres mi veneno,
un dulce tormento.
Y aunque sé que me hace daño,
contigo quiero el infierno.
Tus besos son poesía,
cada uno es una historia.
Y en la noche que vivía,
tú llegaste con tu gloria.
Eres como la marea,
que me arrastra sin clemencia.
Y aunque sé que no debería,
en tu piel pierdo la esencia.
Dime que no es tarde,
que aún puedo salvarme.
Pero si es en tu cama,
prefiero ahogarme.
Eres mi veneno,
el fuego que quema lento.
En tus brazos me desvelo,
y en tu amor me descompongo.
Eres mi veneno,
un dulce tormento.
Y aunque sé que me hace daño,
contigo quiero el infierno.
Eres mi veneno,
el fuego que quema lento.
En tus brazos me desvelo,
y en tu amor me descompongo.
Eres mi veneno,
un dulce tormento.
Y aunque sé que me hace daño,
contigo quiero el infierno.
Veneno, veneno...
Oooooh baby...
¡Ay, mujer!
Eres mi perdición...