(Verso 1)
Un quince de abril, por la tarde llegó,
con luz en sus ojos, mi mundo cambió,
te soñé tantas noches, te pedí en oración,
y Dios con su amor me escuchó el corazón.
(Verso 2)
Desde antes de verte yo sabía quién eras,
mi niño esperado, regalo del cielo,
quería un varón y el milagro pasó,
y en tus primeras lágrimas mi vida brilló.
(Pre-coro)
Dicen que naciste con una estrella,
que traes en tu alma una luz tan bella,
y yo lo sabía desde el primer instante,
eres mi ángel, mi sueño constante.
(Coro)
Eduardo, mi niño, mi luz sin final,
viniste a mi vida para completarla,
entre risas, travesuras y amor sin medida,
eres lo más bonito que me dio la vida.
Y aunque el tiempo pase y crezcas más,
siempre serás mi pequeño, mi paz,
mi estrella de abril, mi razón de creer,
el regalo más grande que pude tener.
(Verso 3)
De la mano de tu hermana siempre caminaste,
compartiendo secretos, jugando y soñando,
inseparables, cuidándose sin condición,
dos almas unidas por el mismo corazón.
(Puente)
Hoy cumples veintiuno, mi niño, mi orgullo,
y aunque ya vuelas, aquí está mi arrullo,
mi amor no cambia, solo crece más,
porque ser tu mamá… es mi felicidad.
(Coro final)
Eduardo, mi vida, mi luz sin final,
mi ángel en tierra, mi regalo celestial,
si el mundo algún día te quiere cambiar,
recuerda tu esencia, tu forma de amar.
Que naciste con estrella, eso es verdad,
y esa luz nadie te la podrá apagar,
mi estrella de abril, por siempre serás,
el hijo que soñé… y que siempre amare aquí y en la eternidad.