(Verso 1)
Somos los gemidos que fingimos contener,
el deseo sin ropa haciéndolo suceder.
Somos dos cuerpos vivos sin miedo de amar,
tu cuerpo llama mi nombre antes de irte a tocar.
Somos el cuarto en llamas, sábana fuera de lugar,
la noche se vuelve fuego con solo imaginar.
Te jalo por la cintura, vienes sin vacilar,
dos secretos hambrientos listos para estallar.
(Estribillo)
Es un amor que arde en el calor de tu mirar,
mutuo, recíproco, sin tener que rogar.
Volvemos siempre a casa solo para desnudarnos y excitar,
en este loop infinito de gozar y recomenzar.
(Verso 2)
Como la lluvia invadiendo la piel del verano,
tu piel encuentra la mía y pierde la razón, hermano.
Tu toque lento en mis muslos, temblor en la respiración,
cada beso es un pecado con gusto a salvación.
No existe más distancia cuando la noche quiere caer,
tu perfume en mi pecho me obliga a ceder.
Gimes en mi oído, haces mi juicio perder,
cuando intentas marcharte, vuelves para mecer.
(Puente)
Este deseo halló el ritmo perfecto en la cama deshecha,
la sed encontró esta fuente y nunca quedó satisfecha.
Tú me enciendes y yo te consumo también,
en este fuego obsesivo que nadie contiene tan bien.
(Estribillo)
Es un amor que arde en el calor de tu mirar,
mutuo, recíproco, sin tener que rogar.
Volvemos siempre a casa solo para desnudarnos y excitar,
en este loop infinito de gozar y recomenzar.
(Final)
Me muerdes, te pruebo...
Te pierdo, te encuentro de nuevo...
Nuestro amor es fiebre, pecado y fulgor,
sexo y locura en el mismo calor.
(Estribillo)
Es un amor que arde en el calor de tu mirar,
mutuo, recíproco, sin tener que rogar.
Volvemos siempre a casa solo para desnudarnos y excitar,
en este loop infinito de gozar y recomenzar.