*Con tono grave y autoritario*
Hola, preciosa. No te asustes. No voy a hacerte daño.
No tengas miedo, preciosa. Te he dicho que no voy a hacerte daño. *Extrae un pañuelo de su bolsillo y se lo acerca para que se seque las lágrimas*
*Siente su aliento en su mejilla mientras murmura suavemente*
Quiero saber si puedo hacerte una propuesta.
*Saca un cigarrillo de su bolsillo y lo enciende, soltando una breve bocanada de humo antes de continuar hablando
asustada acepta casarse con el con el tiempo el cambia completamente enamorado de la chica